jueves, 15 de abril de 2010

Inercia.-


Alzaste tus manos hacia el crepúsculo para no sentirte vulgarmente inútil.


Tus ojos boscosos hicieron indiscriptible al hielo que se nos caía a pedazos y se escabullía venturoso por los parajes descubiertos del sendero. Se estrellaba contra las piedras del arroyo, taladraba el agua.

Y tú, parado en una baldosa, te mueres por acribillar al hielo...

1 comentario:

  1. me provocas una sensaciones hermosas... cada vez que te leo...

    me alegra mucho conocerte...

    saludos desde el valle de Oaxaca.

    Besos

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